Financia UdeC proyecto de posible coadyuvante para la preeclampsia.

*Es el proyecto “Efectos de la taurina oral sobre un modelo experimental de preeclampsia inducido por L-NAME”, que coordina el Dr. Víctor Hugo Cervantes.

En la Universidad de Colima, el investigador de la Facultad de Medicina, Víctor Hugo Cervantes Kardasch encabeza el proyecto: “Efectos de la taurina oral sobre un modelo experimental de preeclampsia inducido por L-NAME”, el cual se encamina a analizar si realmente la taurina modifica los niveles de expresión de los receptores vinculados a la fisiopatología de la preeclampsia, de tal manera que podría ser utilizada como un tratamiento coadyuvante.

¿Pero por qué se analiza este aminoácido, popularmente conocido por formar de bebidas energizantes? De acuerdo con Víctor Hugo Cervantes, se ha comprobado que la taurina tiene efectos sobre músculos y neuronas y reciente una investigación realizada por su equipo encontró que este aminoácido también participa en la disminución de grasas malas y en el aumento de grasas buenas, de manera discreta, “además de tener efectos farmacológicos interesante, como bajar la presión arterial”, principal causa de la preeclampsia. Además, la taurina se considera un nutriente importante en la vida intrauterina, ya que es requerida por el feto para la renovación celular con el sincitiotrofoblasto (SBT).

Esta enfermedad, la preeclampsia, dijo el investigador, se caracteriza por un estado hipertensivo que aparece durante el embarazo, no necesariamente con una mamá hipertensa; “algunos modelos nos han indicado que cuando se forma la placenta, las células del embrión invaden el tejido endometrial, que es la capa de útero, y sustituyen algunas células de toda la red arterial que está alimentando al bebé; esto se conoce como sincitiotrofoblasto (SBT). Normalmente, las células crean nuevas ramificaciones, nuevas vías que amortiguan dicho exceso de volumen sanguíneo; cuando esto no pasa, hay más rigidez en los vasos sanguíneos, provocando que el corazón trabaje más, lo que supone un incremento en la presión arterial y generando esta hipertensión”.

Por lo general durante el embarazo, dijo Cervantes Kardasch, hay un incremento de presión arterial discreto y hasta cierto punto normal, que vuelve a sus niveles habituales al final del embarazo, sin llegar a una hipertensión; “sin embargo, cuando supera los límites establecidos y aparece la condición proteinuria, que es la eliminación de proteínas por la orina, generan que el parto se adelante; de no ser así, aparece una segunda patología derivada de ésta, la eclampsia, que es cuando además de la proteinuria y la hipertensión, la mujer convulsiona”. El problema aquí es que la mujer y el bebé pueden morir.

Este proyecto de investigación, con financiamiento de la Universidad de Colima, se basa en un modelo de ratas a las cuales se les administra L-NAME (Nitro-L-arginina Methyl Ester), “una sustancia que ayuda a inducir un fenómeno parecido a la preeclampsia, para después darles de forma oral la taurina, ya que al ser un aminoácido se absorbe fácilmente y conserva sus propiedades. Lo que queremos ver es cómo se modifica la expresión génica de los receptores TAU T”, dijo el investigador.

Para este trabajo, continuó, “se estudiará la expresión de TAU T1 y TAU T2, ya que la actividad de éstos participa en la relajación de los vasos sanguíneos y con ello en la baja de la presión arterial. Además, se conoce que tanto la obesidad materna como la preeclampsia son complicaciones que se asocian con una restricción del desarrollo y crecimiento fetal, así como una anormal renovación de STB, por lo que dichas complicaciones pueden guardar una relación con la disminución de receptores TAU T”.

Lo interesante de este proyecto, explicó Víctor Hugo Cervantes, además de ver si realmente la taurina modifica los niveles de expresión de los receptores vinculados a la fisiopatología de la preeclampsia, es confirmar si hay un cambio en la expresión genética; de ser así “estamos hablando de un efecto real de la taurina, de tal manera que podría ser utilizado como un tratamiento coadyuvante”.

El trabajo también permitirá establecer si la dosis que se requiere es grande y por lo tanto no es viable para su administración, o si con una dosis dentro de los límites seguros se obtiene un resultado significativo, esto es, un efecto que se pueda implementar; “el proyecto nos permitirá lograrlo y hacer pruebas antes de llevarlo a una terapia a nivel de fase clínica”.

Este proyecto, que tiene también como propósito incentivar la producción científica interdisciplinaria, cuenta con la participación de la Dra. Mónica Ríos Silva y la Dra. Rosa Yolitzy Cárdenas María, ambas del Centro Universitario de Investigaciones Biomédicas (CUIB); de la Dra. Ana María Rodríguez, del Bachillerato 4, y del Mtro. Humberto Manzano Aguilar, del Bachillerato 30, así como de estudiantes de licenciatura y posgrado.

“Ésta es la primera vez -destacó-, después de algunos años, que la Universidad de Colima financia, con recursos propios, proyectos de investigación, lo que nos permite apoyar a más estudiantes de licenciatura y posgrado. Quiero agradecer a la Universidad por este tipo de convocatorias, que esperamos no sea la última y que sean más constantes. Aplaudimos mucho el esfuerzo que está haciendo la institución”.

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