“Culpo del abuso sexual a Nassar y a todo el sistema que lo permitió”: Simone Biles en el Senado.

Las atletas de élite exigen una investigación independiente para conocer quiénes y por qué no detuvieron al exmédico del equipo olímpico.

Simón Biles ante el Senado de Estados Unidos

“He ganado 25 medallas en Mundiales, siete en Juegos Olímpicos, y soy una superviviente de abuso sexual”. Así se presentó este miércoles la gimnasta Simone Biles ante un comité del Senado estadounidense que investiga el supuesto mal manejo del FBI en el mayor escándalo deportivo del siglo: el caso del depredador sexual Larry Nassar. Biles, de 24 años, y otras tres atletas de élite, también supervivientes de los abusos del exmédico del equipo de gimnasia femenino de EE UU, han exigido que los agentes involucrados en la investigación sean procesados por no haber actuado antes contra Nassar mientras este, ahora condenado, cometía los abusos. “Deben rendir cuentas”, reclamaron, “asqueadas” de tener que seguir batallando para que las autoridades respondan una pregunta básica seis años después de las primeras denuncias: “¿Por qué no se hizo nada?”.

En los demoledores testimonios de Biles y de las también medallistas olímpicas McKayla Maroney, Aly Raisman y Maggie Nichols aparecía una y otra vez la queja de que los agentes del FBI con los que trataron habían minimizado y desatendido sus denuncias en el año 2015. “El agente que me entrevistó me quería convencer de que no valía la pena abrir un caso criminal contra Nassar”, narró Raisman, quien insistió en hablar con los investigadores del caso durante 14 meses. A Maroney, quien relató a empleados del FBI cómo Nassar le había metido los dedos en sus genitales durante horas cuando tenía 13 años, le respondieron: “¿Eso es todo?”.

Nassar abusó de cerca de 70 niñas y jóvenes desde que el FBI conoció las primeras acusaciones contra el depredador sexual en 2015, hasta su arresto a finales de 2016. La inacción de las autoridades, explicó la mañana de este miércoles Raisman, fue como “servir a niñas inocentes a un pedófilo en una bandeja de plata”. El exmédico abusó de más de 300 deportistas de la Federación de Gimnasia y de la Universidad Estatal de Michigan durante dos décadas. En enero de 2018, recibió una condena de 40 a 175 años de cárcel, que se sumó a los otros 60 que ya cumplía en prisión por delitos de pornografía infantil.

Consultado sobre qué salió mal durante la investigación, el director del FBI, Christopher Wray, quien también testificó este miércoles ante el comité de justicia, espetó: “No tengo una buena explicación”. El Departamento de Justicia publicó en julio un informe en que detalla los “numerosos y fundamentales errores” que cometió el FBI en la pesquisa sobre los abusos cometidos por Nassar. El documento constata que varios agentes cometieron negligencias, violaron el protocolo e hicieron declaraciones falsas. La cadena de graves errores permitió que el criminal continuara abusando de las atletas, muchas de ellas menores de edad. “La acción y la inacción de los empleados del FBI que se detallan en el informe son totalmente inaceptables. Traicionaron el deber fundamental que tienen de proteger a las personas”, apuntó Wray, quien ejerce como director del FBI desde 2017.

Durante su testimonio, Biles, visiblemente incómoda y afectada, aclaró que culpa a Larry Nassar de los abusos de los que fue víctima, pero también a “todo el sistema que lo permitió y perpetró”. La cinco veces campeona del mundo acusó a la Federación de Gimnasia de Estados Unidos (USAG), y al comité olímpico y paralímpico de EE UU de que sabían desde “mucho antes” que había sufrido abusos. A pesar de eso, el FBI nunca la contactó para su investigación.

A sus 24 años, la mejor gimnasta del mundo es un icono que no deja de crecer. En los Juegos Olímpicos de Tokio una lesión psicológica le impidió competir como tenía previsto, pero en cambio llegó a lo alto como una líder en la labor de desprejuiciar los problemas de salud mental. “No quiero que ningún otro joven atleta olímpico ni ningún otro individuo sufra el horror que yo y que otros cientos han soportado y continúan soportando hasta hoy”, aseguró este miércoles en su testimonio.

“Esta audiencia es una de nuestras últimas oportunidades de obtener justicia”, alertó Nichols, quien, cuando era una de las mejores gimnastas del país, fue la primera en denunciar a Nassar ante su entrenadora en junio de 2015. Ella le hizo llegar la queja a los directivos, quienes, en vez de alertar inmediatamente a las autoridades como exige la ley, abrieron una investigación interna y prohibieron a los padres de Nichols acudir al FBI. Para la atleta, que vio truncada su carrera cuando rompió el silencio, la USA Gymnastics y el FBI “traicionaron” a las supervivientes al perpetuar y permitir una cultura de abuso que desde su punto de vista -compartido con el resto de sus compañeras- aún prevalece.

Los senadores les preguntaron a las gimnastas qué tenía que suceder para que sintieran que se estaba haciendo justicia. “Ignorando quién sabía qué y cuándo [se enteró], no podemos identificar a todos los facilitadores o determinar si todavía están en posiciones de poder. Simplemente, no podemos solucionar un problema que no entendemos, y no podemos entender el problema hasta tener todos los hechos”, respondió Raisman, quien pidió, una vez más, que se abra una investigación independiente sobre por qué la federación y el Comité Olímpico ignoraron los informes de abuso. “Si ellos no me van a proteger, quiero saber a quién sí están tratando de proteger”, agregó Maroney.

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