Un estudio demuestra que poner boca abajo a los pacientes COVID mejora su evolución

El estudio también ha comprobado que en el grupo experimental todos los indicadores de respiración mejoraron en gran medida ya durante la primera sesión -de 3 horas de media-, y la mejora se mantenía al volver a posición supina.

Un ensayo clínico internacional llevado a cabo en 42 hospitales de seis países, entre los que se encuentran los españoles Vall d’Hebron y Hospital del Mar, ha confirmado que poner boca abajo a los pacientes con COVID-19 grave mejora su pronóstico y reduce la necesidad de intubación y la mortalidad.

El estudio, realizado en España, Francia, Canadá, México, Irlanda y Estados Unidos y publicado en la revista ‘The Lancet Respiratory Medicine’, es la primera gran investigación que analiza los beneficios de este cambio de posición. Los autores del ensayo proponen incorporar esta tecnica, que ya se aplica en muchos hospitales españoles, como tratamiento contra la COVID-19.

El ensayo ha demostrado empíricamente algo que ya muchos intensivistas habían probado: colocar boca bajo a los enfermos tratados con oxigenoterapia de alto flujo mejora su evolución. «La evidencia científica de la eficacia de esta técnica en pacientes no intubados es especialmente importante durante los picos de la pandemia en que pueda haber escasez de respiradores», ha explicado el coordinador médico de la UCI del Hospital Vall d’Hebron, Oriol Roca.

Estudio probado en más de mil pacientes 

En el ensayo han participado 1.126 pacientes ingresados entre abril de 2020 y enero de 2021. A la mitad de ellos, el grupo de control, se les trató con el protocolo habitual, y la otra mitad, el grupo experimental, se les posicionó en decúbito prono durante al menos una hora al día, en un mínimo de dos sesiones de 30 minutos, y con una media de 5 horas diarias.

Según el estudio, en el grupo control, el 46% de los pacientes necesitaron intubación o tuvieron un pronóstico fatal hasta 28 días después de la inclusión en el estudio. Este porcentaje se redujo hasta el 40% entre los pacientes del grupo experimental, que habían pasado un tiempo en decúbito prono.

El estudio también ha comprobado que en el grupo experimental todos los indicadores de respiración mejoraron en gran medida ya durante la primera sesión -de 3 horas de media-, y la mejora se mantenía al volver a posición supina.

Según los médicos, el hecho de evitar la intubación reduce el riesgo de sufrir complicaciones por esta causa y también implica un beneficio colectivo al tener menos necesidad de uso de respiradores, uno de los equipamientos con menos disponibilidad en muchos países. El ensayo concluye que el uso de esta medida es segura y muy sencilla de aplicar y no ocasiona ningún tipo de coste, sin riesgos asociados.

Ya el pasado mes de noviembre, el director del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital de Sant Pau de Barcelona, el doctor Jordi Mancebo, fue uno de los primeros en aplicar esta técnica en España. En declaraciones a Efe, entonces indicó que en en su hospital el 80% de los pacientes de COVID-19 que estaban en las UCI ya eran colocados en posición decúbito prono, es decir, boca abajo, para mejorar la oxigenación arterial.

De hecho, en la mayoría de las UCI de los hospitales españoles ya se aplica esta técnica a los pacientes con Síndrome de Distress Respiratorio Agudo (SDRA) severo, por los beneficios que comporta esta posición para la buena evolución de la enfermedad.

RTVE

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