En manos de Morena, Monreal, la Corte y el Ejército

Por Ana María Salazar

El anuncio de Ricardo Monreal, que buscará la presidencia por Morena, podría ser una señal más de que AMLO estaría perdiendo control sobre la sucesión presidencial.

El anuncio de esta semana del Ricardo Monreal, que buscará la presidencia por Morena, a pesar de que el presidente no ha mencionado públicamente al senador zacatecano como su posible sucesor, podría ser una señal más de que Andrés Manuel López Obrador estaría perdiendo control sobre la sucesión presidencial.

La supervivencia de la 4T y del legado histórico de AMLO depende en su totalidad de su capacidad de controlar a él o la futura presidenta de México. López Obrador obviamente recurrirá al dedazo como el viejo PRI. Porque la supervivencia de su legado, la protección que requerirán el, y su circulo cercano, y la continuidad de sus faraónicos proyectos, depende de quién reemplace a López Obrador. Negociaciones transexenales, que obviamente AMLO conoce bien.

Era de esperarse que después de semanas de analizar los ganadores y perdedores de las elecciones intermedias del 6 de junio, el aparato político y la misma presidencia identificarían los ganadores y perdedores de la contienda. Y una de los posibles candidatos que salió herida de esta contienda fue la preferida del presidente: la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum.

La decisión del presidente de asumir los costos políticos de la caída de los vagones del Metro y los 26 muertos de la Línea 12, además de culpar a la ‘ignorante clase media’ de la pérdida electoral de Morena en la Ciudad de México, parecería ser una clara señal de que el presidente ya decidió quién será su reemplazo en 2024. O la pública protección de López Obrador a Sheinbaum -su más cercana aliada- podría ser una perversa forma de ponerla en la picota pública, enfrentar dos años de ataques constantes por sus enemigos y amigos políticos, y así proteger al verdadero ‘tapado’.

También una forma de interpretar los comentarios plasmados por el senador en una pieza de opinión en el periódico Milenio, es que Ricardo Monreal, al verse ‘abandonado’ políticamente por el presidente, decidió declararle la guerra a AMLO y buscar dividir aún más la base de Morena en la Ciudad de México. Y si el presidente y su partido pierden la otra mitad de la capital, va a ser difícil ganar el resto del país en 2024. Muy muy muy difícil. Tal vez el objetivo final del senador no es la presidencia, sino asegurar ser el candidato de Morena para jefe de Gobierno, destruyendo las ambiciones de una candidatura de otro de los grandes perdedores de estas intermedias: Mario Delgado.

No sería la primera vez que Ricardo Monreal tuviera un encontronazo directo con Andrés Manuel. Como recordarán, cuando no recibió el aval del entonces candidato López Obrador en 2018 para la candidatura de la Ciudad de México, amenazó con abandonar Morena y lanzarse con otro partido. Sin saber porqué y qué se acordó, Monreal decidió por una senaduría y control de su partido en la Cámara alta. Esto lo contuvo por tres años. Ahora arremete de nuevo y es la punta de lanza del crack que se avecina y detener en seco a López Obrador.

Y no deberá de sorprendernos que, si el presidente en el siguiente año siente que la sucesión se le está saliendo de las manos, ya sea porque sus delfines se ahogan o algún posible candidato de la oposición remotamente empieza agarrar vuelo, AMLO de nuevo amenazara al país con una crisis constitucional. No buscará reelegirse, pero usando la inconstitucional ‘estrategia Zaldívar’, de asegurar dos años más al ministro presidente de la Corte Suprema, buscará también prolongar su presidencia dos años más. Cualquiera que sea la decisión, todo indica que la Corte Suprema jugará un papel fundamental en asegurar el legado de López Obrador.

Pero, pase lo pase, el factor decisorio, que podría definir el futuro de la 4T, y el legado de López Obrador, serán las Fuerzas Armadas. Control sobre la violencia criminal y política en el país, además del papel que juega el Ejército en los cuestionados proyectos, lo que podría romper la relación de institucionalidad sería si el presidente pide, le ordena a las Fuerzas Armadas llevar a cabo actos que pondrían al Ejercito y a la Guardia Nacional como actores principales para asegurar en 2024 la victoria para candidato de AMLO.

Terrible sería para López Obrador un crack en Morena, o perder control sobre la sucesión presidencial y la Corte. Pero lo que absolutamente no puede perder el presidente es el apoyo de las Fuerzas Armadas.

Con información de El Financiero

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