El colimense César Yáñez, de fiel escudero a incómodo de la 4T.

Epigmenio Ibarra, Jesús Ramírez y Jenaro Villamil…¿Son los mosqueteros de la nación?

Por Manuel Díaz (SDP)

Después de ser llamado “hermano” por Andrés, de recorrer hombro a hombro los momentos más obscuros y difíciles del Peje y ser leal como nadie, César Yáñez pasó de “fiel escudero” a ser el “incómodo” de la 4T ¿Lo grillaron los actuales voceros? ¿Él sí le decía a AMLO la realidad que afrontaba el país y no solamente agachaba la cabeza para quedar bien?

A propósito del debate que se ha dado por el manejo de medios, los mensajes del presidente Andrés Manuel López Obrador y su nueva sección “quién es quién en las mentiras”, vale la pena señalar que, con plena justicia, si el compañero presidente tiene que estar agradecido con alguien es con César Yáñez, quien fungió muchísimos años como su vocero, quien lo acompañó en las buenas y en las malas y quien realmente supo crearle una imagen de líder opositor y no de buscapleitos.

César Yáñez en 1994 era encargado de prensa del PRD y ahí conoció a AMLO

Desde 1997 se convirtió en su vocero y luego en director de Comunicación Social cuando AMLO fue jefe de Gobierno de la CDMX. Era tal su cercanía que AMLO lo llamaba hermano e incluso lo apoyó económicamente cuando fue atendido en Medica Sur por cáncer en la garganta.

Cuando AMLO sufrió una afectación cardíaca, César devolvió el favor y estuvo las 24 horas para sus ejercicios, dieta y todo lo que requiriera el jefe.

En las campañas de 2006, 2012 y 2018 y hasta en el “gobierno legítimo” fungió como coordinador de comunicación social y en Morena, donde creó el periódico Regeneración.

La comunicación asertiva

El ascenso político de AMLO se debió en gran parte a la estrategia de comunicación implementada durante su encargo como Jefe de Gobierno y en las conferencias de prensa matutinas que coordinaba Yáñez. Durante esa época y hasta antes de que lo desecharan, Yáñez supo convivir con la prensa e incluso logró que algunos medios, reporteros, analistas y columnistas se convirtieran en verdaderos activistas a favor de Andrés Manuel.

Y, principalmente, sin las estridencias irracionales en contra de los medios de comunicación que hoy vemos.

César ejecutaba un oportuno control de daños para proteger a su jefe, así lo hizo cuando a los 19 años, José Ramón López Beltrán, chocó a una patrulla mientras conducía una camioneta Cherokee propiedad del gobierno o cuando AMLO en plena campaña presidencial de 2018 mintió en su declaración 3 de 3 al no incluir dos departamentos de su propiedad. El escándalo terminó cuando Yáñez aclaró que los inmuebles fueron heredados a los dos hijos mayores de AMLO.

Una vez en el trono

Al llegar a la presidencia, a la que aspiró por más de 20 años, AMLO simplemente desechó a uno de sus más leales y profesionales hombres, todo por las grillas intestinas de los oportunistas, por los celos de los allegados y por los errores en los que incurrió el propio César.

La boda “fifí”

Durante una gira por Tlaxcala, César Yáñez se relacionó sentimentalmente con una empresaria poblana que, según se dice, apoyó el movimiento de AMLO no solo como simpatizante sino también económicamente.

Cuando se difundió en una revista de sociales, que contrajeron matrimonio. La boda llena de glamour llegó hasta las páginas de la revista Hola, ahí aparecieron el compañero presidente vestido de esmoquin, Manuel Bartlett, el entonces gobernador de Chiapas y ahijado político de AMLO, Manuel Velasco, Alfonso Romo y Esteban Moctezuma entre otros más.

El resultado fue que la boda se volvió un escándalo, César se fue un mes de luna de miel y cuando el presidente le pidió a su secretario particular Alejandro Esquer que lo buscara para que saliera a dar la cara públicamente, César nunca contestó.

Tiempo después Yáñez presentó su renuncia por escrito al propio presidente, quien, aunque no se la aceptó por todos los años que estuvieron juntos, lo congeló dentro de la administración, ya no tenía libre acceso y para ver a AMLO debía pasar por “la aduana” de quien es su compadre, Alejandro Esquer, con quien en alguna ocasión estuvo a punto de liarse a golpes precisamente por impedirle el paso con el jefe máximo, se dice que tuvo que intervenir la primera dama de la nación.

La grilla de la triada

Todo sirvió para que el oportunismo se apoderara de la oficina de la presidencia. César Yáñez fue grillado y separado de su “hermano” por la triada que hoy destruye la comunicación de AMLO: Epigmenio Ibarra, Jesús Ramírez y Jenaro Villamil, quienes desde su llegada dejaron ver que su estrategia incluye el control de la comunicación, la generación de conflictos y la polarización de la nación, sin importarles el claro desgaste a la imagen del presidente.

Además, ya sin César, Esquer asumió el total control de la oficina presidencial con todo el apoyo de la primera dama y de los hijos del mandatario, e incluso adquirió más poder del que tuvo en su momento Emilio Gamboa con Miguel de la Madrid o José María Córdova, con Carlos Salinas de Gortari. Él es quién posee el picaporte para acceder a AMLO.

César Yáñez fue víctima de grillas, intrigas y traiciones, pero, al final la consecuencia es que AMLO se quedó aislado por su secretario particular, la triada y por todos los intereses que envuelven a estos personajes.

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