Fonatur censura análisis crítico del Tren Maya

Fonatur pagó 32 millones de pesos a la consultora PricewaterhouseCoopers por asesoría económica y financiera para el proyecto, pero el Fondo decide ocultar algunas de sus advertencias

Al solicitar el presupuesto para financiar el Tren Maya, Fonatur ocultó información crítica con el proyecto, pues eliminó páginas del Análisis Costo Beneficio que debe presentarse ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), donde se aconsejaba no construir el tramo 7 debido a sus dificultades técnicas, sociales y ambientales.

De los siete tramos que conforman el capricho presidencial, es el Selva 2, el que más preocupa a ecologistas y científicos, que es el más largo de la ruta.

Prevé 287 kilómetros e irá de Bacalar a Escárcega y atravesará la selva de Calakmul y la Reserva de la Biosfera.

En noviembre de 2019, la consultora PWC entregó una versión preliminar de este estudio a Fonatur. En el cual incluía un capítulo llamado Alternativas de Trazo Analizadas.

Establecía que la sección Xul-Ha a Escárcega abarca 250 kilómetros del tramo Selva 2 y se compone de cuatro páginas que se resumen en que “desde una perspectiva técnica, sería posible diseñar un pre-trazo, pero con un gran costo, alto impacto ambiental y social, demasiado complejo para proyectar y construir”.

Todo ese capítulo fue eliminado de la versión final del documento entregada a la SHCP para aprobar el presupuesto del Tren Maya.

Ocultó información fundamental sobre este tramo, que con 47 mil millones de pesos es casi la tercera parte de los 159 mil millones contemplados para las obras en los estudios de preinversión.

El Selva 2 es uno de los tramos que construirán los militares.

La Comisión Federal de Electricidad indicó a PWC que “enfrentaron desafíos importantes al construir líneas eléctricas paralelas” a la carretera, “lo que genera dudas sobre la practicidad y capacidad de entrega de un ferrocarril alineado a ella”.

Incluso destacan que la obtención de los permisos necesarios involucró largos plazos y problemas sociales, y que, como cruza la Reserva de la Biosfera de Calakmul, “habrá importantes desafíos ambientales”.

Las edificaciones están muy cerca del derecho de vía, el terreno que se requiere para la construcción y uso de una vía de comunicación o transporte, y en el caso del Tren Maya es de 20 metros a cada lado del eje, ya que por sus características, estará vallado.

Por ello, al atravesar las poblaciones esto causaría “enormes problemas y disrupciones en la comunidad”.

Un desafío común en todo tramo son las pendientes pronunciadas, que hacen que no se pueda mover carga en esta zona, y que para un tren de pasajeros “no sería posible seguir la línea eléctrica ni la carretera” esto conlleva “un riesgo adicional importante para el proyecto por la adquisición de tierras y los riesgos ambientales”.

El ferrocarril “cortaría el acceso a las tierras de cultivo” a lo largo de los 54 kilómetros que separan Xul-Ha de Nicolás Bravo. De ahí a Xpujil hay otros 50 kilómetros en los que la pendiente haría que tuvieran que adquirirse “una gran cantidad de tierra fuera del derecho de vía”.

Al este de Xpujil se encuentran “algunas curvas cerradas” que llevarían a “grandes restricciones de velocidad” o rectificaciones que provocarían “impactos ambientales en una zona cercana a la Reserva de la Biosfera de Calakmul”.

Desde el inicio del Tren Maya y su paso por la Reserva de la Biosfera Calakmul, son múltiples las voces de especialistas que han advertido sobre el desastre potencial que podría suponer para la zona y su ecosistema.

Además, bajar de ahí a Escárcega requeriría importantes obras de ingeniería civil incluidos viaductos, túneles y cortes que llevarían a la adquisición de tierras “con el consiguiente aumento de costes, demoras, daños ambientales y resistencia de la comunidad”.

El director de Fonatur, Rogelio Jiménez Pons, declaró hace más de un año que en este tramo deberá haber dos o tres túneles, y varios puentes por las condiciones del terreno, y que el Ejército ayudará a evitar trámites burocráticos.

En su respuesta al diario El Universal, que publicó el análisis, Fonatur recurre a la retórica y asegura que “el análisis de Costo Beneficio” fue realizado con apego a los lineamientos y el contenido de sus secciones “refleja la retroalimentación recibida sobre la correcta estructura e información contenida en la evaluación socioeconómica, además que de la información relevante asociada al proyecto se compartió oportunamente con las autoridades correspondientes”.

(Con información de El Universal)

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