Tres narradoras mexicanas conciben el cuerpo como lugar de lo siniestro: Gloria Vergara

La académica universitaria impartió conferencia sobre el concepto de lo siniestro en obras literarias de Patricia Laurent Kullick, Guadalupe Nettel y Daniela Tarazona.

“Cuerpo habitado: bordes de lo siniestro en tres novelistas mexicanas contemporáneas (Patricia Laurent Kullick, Guadalupe Nettel y Daniela Tarazona)” fue el título de la conferencia que dictó la profesora-investigadora de la Facultad de Letras y Comunicación, Gloria Vergara Mendoza. 

En su exposición, explicó la relación entre lo siniestro y el cuerpo en estas novelistas: “En sus obras se identifica la noción de un cuerpo habitado, de un espacio, lo cual permite la presencia de algo más e impone la alteridad; en este sentido, se manifiesta lo siniestro”. 

La concepción de lo siniestro en Freud, continuó, “tiene que ver con el doble, con la idea de alteridad, la presencia no familiar que irrumpe, da lugar a lo desconocido y crea un juego en la literatura que nos conduce a hablar de otros términos, incluso de lo mágico y lo real maravilloso”. 

“Lo siniestro, a partir de Freud, toma la idea del doble y la imagen ante el espejo; lo extraño causa angustia, miedo, horror, sorpresa. Es aquella suerte de espanto que afecta a las cosas familiares desde tiempo atrás. En este sentido, podemos decir que lo siniestro resurge en el concepto de cuerpo porque estas narradoras, al igual que autores como Kafka, nos vuelven las miradas de ver el cuerpo dentro de un nuevo existencialismo”, enunció. 

Gloria Vergara dijo que la imagen de cuerpo habitado y lo siniestro en el libro “El camino de Santiago”, de Patricia Laurent kullick, “habla de la mente habitada de la protagonista, primero habitada por Mina y después por Santiago. La narradora nos va contando cómo está habitado su cuerpo por alguien que domina y le va presentado estampas de su vida a través de fotografías”.

En “El huésped”, de Guadalupe Nettel, continuó, “se encuentra el juego de la doble personalidad de la protagonista, Ana, que se va sintiendo habitada por otro ser, que en este caso es La Cosa, que toma dimensiones extraordinarias en su cuerpo y además lo maneja”.

En “El animal sobre la piedra”, de Daniela Tarazona, dijo, “la protagonista, después de la muerte de la madre, se aleja y busca dónde refugiarse del dolor, de la angustia, y una vez en el espacio lejano empieza a sentirse extraña. Allí comienza la transformación de su cuerpo”.

La obra de estas escritoras, añadió, “se acerca a situaciones grotescas en las que la metamorfosis del cuerpo cambia la identidad del sujeto”.

Para cerrar su exposición, Gloria Vergara dijo que el cuerpo habitado se construye como ficción: “Es una construcción cultural y simbólica desde el punto de vista sociocultural o socioliterario cultural. El cuerpo es un espacio, un archivo, refugio y simbolismo. Si habláramos en términos del filósofo Gastón Bachelard, podríamos decir que el cuerpo es como la habitación propia a la que siempre se aspira pero nunca se alcanza”. 

Esta conferencia formó parte de las actividades del Congreso Nacional de Estudiantes de Lingüística y Literatura (CONELL). 

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